La pandemia de COVID-19 puede resultar abrumadora debido a la nueva información, las largas horas de trabajo y todo lo que conlleva, desde la protección y el cuidado de la propia familia hasta la gestión de los cambios en los ingresos y la situación financiera, pasando por la gestión de las condiciones de trabajo cambiantes. Mientras procesa la información y las circunstancias siempre cambiantes, queremos recordarle que debe cuidarse tanto mental como físicamente. Además de lavarse las manos, distanciarse socialmente y tomar precauciones universales, aprenda a reconocer los signos de estrés emocional y mental en usted mismo y en quienes le rodean. Un estrés psicológico significativo y continuado puede tener un impacto negativo en el bienestar cognitivo, emocional, conductual, físico y espiritual.

El final del año puede ser un lugar importante y natural para hacer esa pausa tan necesaria para recuperar el aliento, ordenar los pensamientos y poner en marcha algunas prácticas que le ayuden a descansar, disfrutar, reenergizar y volver a satisfacer o mejorar sus propias necesidades personales.

Para ser intencionales en la protección de nuestro tiempo, energía y equilibrio vida/trabajo aquí hay algunas prácticas que puedes implementar y poner en marcha inmediatamente.

Larespiración es la piedra angular de todas las prácticas. La respiración es libre y siempre está disponible para nosotros y es una forma de indicar a nuestro cuerpo que se suelte, se relaje y deje entrar la calma.

5 respiraciones profundas es todo lo que se necesita para cambiar físicamente nuestro cuerpo y permitir que la mente se relaje. Durante estas respiraciones, intenta despejar tu mente simplemente siguiendo la inhalación y la exhalación. Una inhalación larga, mantenerla y una exhalación larga (repetir). La respiración nos permite estar menos centrados en las exigencias del exterior y más centrados en lo que tenemos dentro de nosotros.

Naturalmente, no es tan simple como la respiración y la intención. No podemos simplemente decidir cambiar de enfoque y esperar un cambio. Debemos remodelar nuestros cuerpos y sistemas nerviosos mediante la práctica del "nuevo camino".

 

Algunas sugerencias prácticas:

 

En el trabajo

  • Establezca objetivos manejables cada día. Ser capaces de cumplir las prioridades nos ayuda a tener una sensación de logro y control. Las investigaciones demuestran que cuanto más control tenemos sobre nuestro trabajo, menos nos estresamos. Así que sé realista con respecto a la carga de trabajo y los plazos. Haz una lista de cosas por hacer o un bloque de tiempo y ocúpate primero de las tareas importantes y elimina las no esenciales. Pide ayuda cuando sea necesario.
  • Sé eficiente con tu tiempo en el trabajo. Cuando procrastinamos, la tarea suele crecer en nuestra mente hasta parecer insuperable. Cuando te enfrentes a un gran proyecto en el trabajo o en casa, empieza por dividirlo en tareas más pequeñas. Completa la primera antes de pasar a la siguiente. Concédase pequeñas recompensas al terminar cada una, ya sea un descanso de cinco minutos, un estiramiento o un paseo al aire libre. Si te sientes abrumado por rutinas que parecen innecesarias, díselo a tu jefe. Cuanto menos tiempo dediques a las tareas pesadas o a procrastinar, más tiempo podrás dedicar a la productividad.
  • Tómate cinco minutos. Tomarse un descanso en el trabajo no sólo es aceptable, sino que a menudo los empresarios lo fomentan. Los pequeños descansos en el trabajo -o en cualquier proyecto- te ayudarán a despejar la cabeza y a mejorar tu capacidad para lidiar con el estrés y tomar buenas decisiones cuando vuelvas a trabajar. Esto es especialmente importante entre reuniones y otras transiciones. Ten en cuenta la posibilidad de programar reuniones consecutivas para que puedas terminar suavemente una cosa antes de pasar a otra.
  • Sintonízate. Escuche su música favorita en el trabajo para fomentar la concentración, reducir el estrés y la ansiedad y estimular la creatividad. Estudios que se remontan a más de 30 años demuestran los beneficios de la música en la vida cotidiana, incluida la reducción de la presión arterial. Asegúrate de llevar auriculares en el trabajo y sube el volumen -y tu productividad-. Haz varias listas de reproducción para distintos estados de ánimo o niveles de energía.
  • Comunícate con eficacia. Sé sincero con tus compañeros y tu jefe cuando sientas que estás en un aprieto. Lo más probable es que no seas el único. Pero no se limite a quejarse, sugiera alternativas prácticas. Mirar una situación desde el punto de vista de otra persona también puede reducir tu estrés.
  • Conectacon otros. Habla con las personas que echas de menos en la oficina o en tu vida laboral "normal". Organiza una cita virtual para tomar un café o una conversación virtual sobre cualquier tema del trabajo o de tu programa de televisión favorito.
  • Date un respiro. Nadie es perfecto. Permítete ser humano y hazlo lo mejor que puedas.

 

En casa

  • Desconectar. La misma tecnología que facilita el trabajo de los empleados también puede quemarnos si la utilizamos las 24 horas del día. Por supuesto, hay que estar disponible -especialmente si te has ganado el derecho a "flexibilizar" tu horario-, pero también hay que reconocer la necesidad de tener tiempo personal.
  • Tómate un descanso de ver, leer o escuchar las noticias, incluidas las de las redes sociales. Oír hablar de la pandemia repetidamente puede ser perturbador.
  • Saca tiempo para desconectar. Intenta realizar otras actividades que te gusten o haz un hueco para descubrir otras nuevas.
  • Conéctate con otros. Habla con personas de confianza sobre tus preocupaciones y cómo te sientes.
  • Divide y vencerás. Asegúrate de que las responsabilidades en casa se distribuyen de forma equitativa y están claramente definidas: evitarás confusiones y problemas posteriores.
  • No te comprometas enexceso. ¿Te sientes estresado cuando echas un vistazo a tu calendario? Si tienes un exceso de actividades, aprende a decir "no". Deja de lado el impulso de superhombre/supermujer.
  • Busca apoyo. Hablar con amigos y familiares puede ser importante para el éxito en casa -o en el trabajo- e incluso puede mejorar su salud. Las personas con sistemas de apoyo más fuertes tienen respuestas inmunológicas más agresivas a las enfermedades que las que no tienen ese apoyo.
  • Si está disponible, aproveche el Programa de Asistencia al Empleado (EAP) de su empresa. Hay muchos recursos a través del EAP que pueden ahorrarte un tiempo precioso. Ofrecen orientación sobre cuestiones como dónde encontrar una guardería o el cuidado de un padre anciano, así como derivaciones a servicios de salud mental y de otro tipo.
  • Manténgase activo. Además de sus conocidos beneficios físicos, el ejercicio regular reduce el estrés, la depresión y la ansiedad, y permite afrontar mejor las adversidades, según los investigadores. Además, refuerza el sistema inmunitario. Haz un hueco en tu agenda para hacer ejercicio o dar un paseo durante la comida, ¡y diviértete!
  • Trata bien a tu cuerpo. Estar en buena forma física aumenta tu tolerancia al estrés y reduce los días de enfermedad. Come bien, haz ejercicio y descansa adecuadamente. No confíes en las drogas, el alcohol o los cigarrillos para hacer frente al estrés; sólo te llevarán a la dependencia o a los desafíos en el futuro. Respira profundamente, estírate o medita y, de nuevo, duerme lo suficiente (puede que en estos momentos necesites un poco más de lo que estás acostumbrado).
  • Pide ayuda si la necesitas. No dejes que el estrés se interponga en tu salud y felicidad. Si se siente constantemente abrumado, puede ser el momento de buscar ayuda de un profesional de la salud mental. Pedir ayuda no es un signo de debilidad; cuidarse a sí mismo es un signo de fortaleza.

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